La Etiqueta EnergéticaEtiqueta Energetica

Esta etiqueta comienza a hacer su aparición en ciertos concesionarios aunque aún no es obligatoria. El gobierno, según la ley 34/2007 de 15 de noviembre, se comprometió a incluir la obligatoriedad de esta etiqueta en los puntos de venta pero aún no se ha hecho. De momento esta etiqueta solo es voluntaria.

Se han establecido siete clases energéticas posibles desde la A, la más eficiente, a la G, la que menos; de tal modo que los modelos de clase A gastan menos del 25% que el consumo medio de los modelos de igual tamaño y carburante y los de clase G consumen a partir de un 25% o más. Los electrodomésticos ya lo utilizan. La etiqueta energética de los vehículos permitirá a los consumidores conocer de un modo fácil y con un simple vistazo cuales son los modelos más y menos contaminantes.

Comprando un vehículo de la clase A o clase B ahorrará combustible y a la vez emitirá menos CO2 a la atmósfera.

El IDAE tiene una guía completa con las etiquetas de los vehículos disponibles. Lo puede consultar en este vínculo.

Etiquetado energetico automoviles IDAE

Etiquetado Energético de Vehículos Agencia Andaluza de la Energía


¿Y el vehículo eléctrico entonces? ¿En qué categoría se encuentra?


El “mix” eléctrico español

Dado que la energía que mueve a este tipo de vehículos es la electricidad, para calcular sus emisiones es necesario irnos al origen de la misma, es decir, a las centrales donde esta se produce, y es importante destacar el plural pues son muchas y muy variadas las centrales que generan electricidad en nuestro país: centrales de gas, nucleares, hidraulicas, eólicas, fotovoltaicas, etc. Todas ellas conjuntamente constituyen lo que se conoce como el “mix” eléctrico español. Es importante destacar que conforme las energías renovables (que no generan emisiones de gases de efecto invernadero, al contrario que todas las demás) van ganando terreno, su porcentaje de participación en el “mix” eléctrico aumenta, resultando en una disminución de las emisiones de CO2 generada por la producción total de electricidad. Así, si en 2007 se generaban 490 gramos de CO2 por cada kWh de electricidad producida, en 2012 esta cifra pasaba a 242 gCO2/kWh y en 2013 conseguía bajar a 178 gCO2/kWh.

Esta disminución afecta directamente en la misma proporción a las emisiones indirectas emitidas por los vehículos eléctricos. Por esta razón se consigue una cifra muy buena para las emisiones media de un vehículo en 2013. Aún así la cifra de emisiones de CO2 por kWh del “mix” eléctrico seguirá bajando en los próximos años puesto que la penetración de las energías renovables en la generación eléctrica es cada vez mayor. El propio uso del vehículo eléctrico proporciona una mayor integración de la electricidad producida a partir de fuente renovables pues la eólica por ejemplo suele generar mucha electricidad por las noches que en algunas ocasiones en años anteriores no se pudo aprovechar.

Emisiones de CO2 de los Vehículos Eléctricos

Con todo lo anterior estamos en disposición de calcular las emisiones de un vehículo eléctrico.

Veamos un ejemplo: el Nissan Leaf dispone de un paquete de baterías que almacenan un total de 24 kWh de energía eléctrica. Con esa energía, este vehículo eléctrico es capaz de recorrer una media de 150 km. Si partimos del “mix” eléctrico español de 2013 con su media de emisiones que antes comentábamos: 178 gCO2/kWh, el sencillo cálculo que nos daría las emisiones por km de este vehículo eléctrico es el siguiente:

(178 gCO2/kWh * 24kWh) / 150km = 28,8 gCO2/km.

Es decir, el vehículo eléctrico está claramente en la categoría A.

Es importante destacar que, si la proporción de renovables en el “mix” eléctrico sigue creciendo, los vehículos eléctricos se acercarán cada vez más al límite de 0 gCO2/km. ¡En este caso debería crearse una nueva categoría A+++!


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