16-09-07 /
Avele visita Asociaciones Europeas
Para intercambiar
experiencias con las asociaciones activas en el sector de los vehículos
eléctricos y ampliar nuestro conocimiento sobre los modelos disponibles en
Europa hemos estado visitando distintas asociaciones a principio de septiembre.
De la misma manera nos permitió establecer contactos personales y fortalecer
nuestra presencia en Europa.
En
Bordeo la asociación Movil’Eco está constituyendo un museo de vehículos
eléctricos. Aparte de modelos comunes como son los Renault R4 y R5 se pueden
encontrar modelos más singulares como un camión Polybenne de 25 años que
incorpora 4 toneladas de baterías! Se pueden distinguir en la foto los 2
contenedores debajo de la parte móvil.
Desafortunadamente no
hemos podido contemplar la reina de la colección; la Milde Krieger la estaban
preparando para una feria.
Este
coche construido en 1942 es el único superviviente de una serie de 100
vehículos, todos los demás se destruyeron al finalizar la guerra (utilizados
por los nazis, los que se hubieran quedado con algún ejemplar después de 1945,
se hubieran considerado colaboradores suyos). Aunque la foto no es nuestra, no
hemos podido evitar enseñaros esta joya, testigo del desarrollo avanzado de la
época: 100 km de autonomía y 40 km/h de velocidad … apenas menos de lo que
conseguimos ahora!
Para vuestra información,
los que se quieran deshacer de cualquier tipo de vehículo eléctrico están
invitados a contactar con ellos (o con nosotros) para completar esta colección.
Siguiendo
nuestro camino por el Sur nos encontramos con otra asociación activa a nivel
local. Propone varios tipos de bicicletas eléctricas a prueba de los
interesados, desde modelos básicos de 800 € hasta los más avanzados de 2.500 €.
Eso sí; estos modelos son las roll-roys de las bicicletas: ayuda al pedaleo con
sensor de fuerza (*), 4 niveles de ayuda, 21 marchas. Nos ha gustado muchísimo
este último modelo de la marca MATRA, el sensor de fuerza hace que no se noten
los impulsos del motor y, por lo tanto, aporta sensación de unidad entre la
bicicleta y el ciclista; pedalear ya no es un esfuerzo sino un placer.
¡Esperamos verlo en España dentro de poco!
Aunque
ya un poco obsoleto en frente de la Tesla Roadster y de la Lighting a punto de
salir al mercado, no nos hemos podido resistir a subirnos en el Fetish de
Venturi en Monaco.
También hemos podido
probar las aceleraciones del Cleanova II en periodo de pruebas por varias
empresas. Esta tecnología inicialmente prevista para montarse en cualquier
modelo de coche, de momento está acoplada en un kangoo de Renault. Solo se
prevé construir sobre pedido, “La Poste” debería confirmar 500 unidades para el
año 2008 y ... nada más, una lástima para este sistema que parece bastante bien
desarrollado.
Acaban
de poner en marcha un nuevo servicio de autobús-barco en el puerto de Mónaco.
Dado los problemas de congestión que se encuentran, este servicio permite
reducir el trafico en los alrededores. Tiene mucho éxito entre los turistas.
Esos son algunas de las
iniciativas más vistosas que hemos podido comprobar con nuestros propios ojos.
Muchas otras están en fase de desarrollo, como la implantación de planes de
movilidad para empresa contemplando la intermodalidad entre el transporte
público y redes de alquileres de bicicletas u otras como alquiler de vehículos
eléctricos para particulares.
A nosotros nos resultaron
muy interesantes estas visitas, volvemos con muchas ideas de cosas que
desarrollar. ¡Os animamos a tomar ejemplo y a ampliar las iniciativas locales
en España!
Además se comprometieron
en apoyar la entrada oficial de Avele en Avere (Asociación Europea de los
vehículos eléctricos).
*: el motor de la
bicicleta, en lugar de arrancar en función de la velocidad del pedal, ayuda
progresivamente en función de la fuerza aplicada en él. Esto permite evitar la
sensación de empuje percibida con los modelos más comunes y controlar mejor la
bicicleta a velocidad reducida. Si bien este tipo de bicicleta es más
“deportiva” (el motor no funciona si no se produce un esfuerzo) tiene la
ventaja de que el ciclista apenas nota la presencia del motor (aunque sí le
podemos asegurar que las cuestas se suben volando).